Una respuesta física real
Una crisis de pánico no es una invención ni una debilidad. Es una respuesta intensa del sistema de alarma que puede incluir palpitaciones, sudoración, temblor, mareo, náuseas, dolor en el pecho, sensación de ahogo o miedo a perder el control.
La persona puede interpretar esas sensaciones como evidencia de que morirá o sufrirá un daño grave. Esa interpretación incrementa el miedo y puede intensificar la activación corporal.
Ataque aislado y trastorno de pánico
Un ataque de pánico puede ocurrir una vez y no constituye por sí solo un trastorno mental. Se habla de trastorno de pánico cuando existen ataques inesperados recurrentes y una preocupación persistente o cambios importantes de conducta por temor a que se repitan.
Los ataques suelen alcanzar una intensidad máxima en pocos minutos, aunque la duración total y la recuperación posterior pueden variar. Una evaluación profesional permite distinguir el episodio de otras condiciones y comprender su contexto.
Primero, seguridad médica
El dolor de pecho, la falta de aire y el mareo también pueden presentarse en problemas médicos. Cuando los síntomas aparecen por primera vez, son diferentes a lo habitual o incluyen signos de urgencia, corresponde solicitar evaluación médica y no asumir que se trata de pánico.
En Chile, ante dolor o presión en el pecho, dificultad respiratoria severa, desmayo o pérdida de conciencia, llama al SAMU 131 o acude a un servicio de urgencia.
El temor a una nueva crisis
Después de una crisis puede aparecer una vigilancia permanente de las sensaciones corporales y el miedo a experimentar otro episodio. Evitar lugares, esfuerzos o actividades ofrece una sensación de seguridad a corto plazo, pero también puede reducir la autonomía.
La psicoterapia cognitivo-conductual ayuda a comprender las interpretaciones asociadas a las sensaciones, modificar las respuestas que mantienen el ciclo y recuperar gradualmente actividades evitadas. El plan se adapta a cada persona y, cuando corresponde, puede complementarse con evaluación médica o psiquiátrica.